Una Experiencia en casa del Alfarero Parte II
Nosotros somos barro en las manos de Dios, nuestro Alfarero. Todo ser humano tiene que pasar por procesos. Que chévere seria si naciéramos ya moldeados y perfecto; pero no es así. El pecado daño nuestro molde y por eso tenemos que ser moldeados a la manera que Dios quiere. Estos procesos te ayudan adquirir madurez, experiencia y una relación intima con el Sr. Jesús. Yo se que muchos de nosotros hemos pasado por dificultades tremendas que han dejado huellas, pero Cristo nos ha dado la fortaleza para poderlas sobrellevar. Lo lindo de esto es que nos va perfeccionando y nos da el carácter, la actitud, sabiduría, para seguir enfrentando la vida. Muchas veces nuestro Alfarero nos ha tenido que golpear varias veces para que esos aires de orgullo, soberbia y todas esas cosas del “Yo” desaparezcan de nuestras vidas. Cuando termina con esto nos hace una apertura en el corazón para ver lo que hay dentro y si hay excesos lo limpia con esa agua refrescante. Para culminar, el Alfarero contempla su trabajo y le da gusto en lo que ha creado. Pero esto no queda aquí, esa vasija tiene que pasar por el proceso del fuego. Es necesario que pasemos por el fuego para que cada partícula se unifique y forme una vasija. A la verdad que es necesario que pasemos por el fuego para que consume todo aquello que nos impide llegar al Padre. Tenemos una promesa en la Biblia Isaías 42:2 “Cuando pases por las aguas yo estaré contigo, y si por los rios no te anegaran, cuando pases por el fuego no te quemaras, ni la llama arderá en ti.”
Así querido lector, para que Dios cumpla su propósito en ti, tienes que dejarte moldear por tu creador para que puedas funcionar mejor en la obra. Dios te ama y desea para ti lo mejor para que brilles y seas luz en medio de las tinieblas.








